El equipo de perforación que movilizamos a Chiguayante opera con barras helicoidales continuas y camisa recuperadora, indispensable cuando el perfil del subsuelo lo dominan las arcillas limosas de alta plasticidad típicas de la cuenca del Biobío. En la comuna, los depósitos fluviales cuaternarios se extienden desde la ribera norte del río hasta los faldeos de la cordillera de la Costa, con potencias que en la zona de Manquimávida alcanzan fácilmente los 40 metros de material blando antes de encontrar la costra competente. Antes de cualquier avance de sección plena, complementamos la campaña con sondajes SPT para mapear la resistencia a la penetración cada metro y medio, y correlacionamos esos datos con la velocidad de onda de corte que obtenemos del ensayo MASW para clasificación sísmica del sitio según DS61. Esta combinación nos permite anticipar el comportamiento confinado del macizo durante la excavación y dimensionar el sostenimiento con respaldo numérico real, no con supuestos genéricos tomados de otras latitudes.
En suelos con Su menor a 30 kPa, el sostenimiento con shotcrete y pernos autoperforantes debe dimensionarse con convergencia admisible inferior al 0.5% del diámetro de excavación.



