El desarrollo urbano de Chiguayante, que se consolidó sobre las terrazas fluviales del río Biobío, ha traído consigo un desafío particular para la ingeniería civil: la alta variabilidad lateral de los suelos. Lo que en una cuadra es un estrato de grava arenosa densa, a pocos metros puede transformarse en un depósito de limo blando, un escenario típico en esta comuna del Gran Concepción. Nuestro enfoque para el ensayo SPT en Chiguayante parte justamente de esa realidad, donde cada metro perforado cuenta una historia sedimentaria distinta y donde la correcta interpretación del número de golpes N60 define la viabilidad de proyectos que van desde viviendas unifamiliares hasta edificios de media altura. Para obras que requieren un perfil continuo de resistencia, complementamos el estudio con un ensayo CPT que permite detectar lentes de suelo blando difíciles de identificar solo con cuchara partida.
En suelos de la cuenca del Biobío, un SPT bien ejecutado reduce la incertidumbre en la capacidad de soporte y evita sobrecostos por rediseño de fundaciones.



