La normativa vial chilena, en particular el Manual de Carreteras, exige la determinación precisa de la capacidad de soporte del suelo para cualquier proyecto de pavimentación. En Chiguayante, esto es especialmente relevante porque la ciudad se asienta sobre terrazas fluviales del río Biobío, con depósitos de arena y limo que pueden variar drásticamente su resistencia en pocos metros. En nuestro laboratorio procesamos muestras inalteradas y remoldeadas siguiendo el procedimiento de compactación y penetración del CBR, y lo que más vemos en la práctica es que los valores obtenidos en laboratorio no siempre cuadran con lo que el contratista esperaba encontrar. Por eso combinamos el ensayo con una granulometría completa para entender la fracción de finos, y si el terreno es muy heterogéneo sugerimos complementar con calicatas para mapear la variabilidad lateral antes de diseñar la estructura del pavimento.
Un CBR sin control de humedad es solo un número bonito en un informe; en Chiguayante el agua manda sobre la resistencia.



