Chiguayante crece rápido. En los últimos 15 años la población superó los 85 mil habitantes y la presión por construir en terrenos planos junto al río Biobío es cada vez mayor. El problema es que esos suelos suelen ser arenas sueltas, limos arenosos y rellenos no controlados. Lo vemos todos los días. Desde el laboratorio, antes de aprobar una fundación en estos sectores, evaluamos si la densidad relativa es suficiente. Si no lo es, la vibrocompactación se convierte en la alternativa más limpia y eficaz. No requiere excavar ni reemplazar material. Compactamos en profundidad usando vibradores de aguja y controlamos el asentamiento del cono en tiempo real. Una obra en calle Cochrane logró pasar de un SPT de 8 a 22 golpes en solo dos fines de semana.
En arenas del Biobío logramos pasar de densidad relativa del 40% al 75% con mallas de 3 metros y control CPT cada 48 horas.



