Los suelos arenosos y limosos que predominan en Chiguayante, depositados sobre terrazas fluviales del río Bío Bío, presentan un desafío singular para el diseño de pavimento rígido. A diferencia de un pavimento flexible, la losa de hormigón trabaja estructuralmente por flexión, y su desempeño depende de una interacción precisa con la subrasante. En esta comuna, la profundidad de la napa freática puede ser alta durante los meses de invierno, lo cual altera la capacidad de soporte del suelo de fundación. Por ello, el diseño que realizamos incorpora el módulo de reacción de subrasante (k) obtenido mediante ensayos como el CBR vial para caracterizar el terreno natural, y se complementa con verificaciones de densidad en cono de arena para asegurar la compactación de las capas granulares de base. Nuestro equipo técnico aplica la normativa chilena NCh3171 para el diseño de sobrelosas de hormigón, considerando las cargas de tránsito esperadas en los ejes viales de Chiguayante y los efectos del alabeo térmico, frecuente en veranos con alta radiación solar.
Un pavimento rígido bien diseñado en Chiguayante debe resistir simultáneamente la flexión por cargas de tránsito, el alabeo térmico estival y la eventual subsidencia sísmica.



