La celda triaxial presuriza la probeta inalterada dentro de la cámara, aplicando agua desairada para simular las tensiones de confinamiento reales del subsuelo en Chiguayante. En nuestro laboratorio, la prensa de carga controla la velocidad de deformación axial mientras los transductores registran la presión de poros, un procedimiento que ejecutamos siguiendo la norma NCh 3253 para suelos cohesivos. Chiguayante, con sus 85 mil habitantes emplazados sobre un valle aluvial con napas freáticas altas, presenta suelos que van desde arenas finas limosas hasta arcillas de plasticidad media en sectores como Lonco y Villuco. Obtener la envolvente de Mohr-Coulomb sin simular la presión de poros de la zona ribereña lleva a diseños que subestiman el riesgo de falla. Por eso cada ensayo triaxial incluye la etapa de saturación y consolidación según las condiciones de humedad específicas de la terraza fluvial del Biobío. Complementamos el análisis con perfiles de sondajes SPT para correlacionar la resistencia a la penetración estándar con los parámetros efectivos obtenidos en laboratorio.
La envolvente de falla obtenida en cámara triaxial es el dato más valioso que un ingeniero geotécnico puede tener antes de calcular una cimentación en los suelos aluviales de Chiguayante.



